jueves, 4 de noviembre de 2010

Las señoras de los anillos

Que interesante es la cantidad de temas que giran en torno a loa anillos. Sus diferentes significados y la importancia que le da una persona y otra.

El más famoso, podemos acordar que es el dorado del anular izquierdo. Este aro sin sobresaltos es quizás el anillo con más atribuciones del mundo contemporáneo. Incluso más que el del Papa. Para las casadas es la promesa que hicieron -y que les hicieron- de formar una familia. Para las solteras en espera, el objeto más deseado. Para las solteras en acción y los bachelors, una fobia. Para los viudos, un recuerdo. Para los divorciados, unos guantes de golf y para las divorciadas, un lindo par de aros.

También tenemos otros tipos de anillos. Y de mitos. El famoso mito, grabado en piedra gracias al Hombre Cualquiera -famoso personaje radial de la Metro que entretiene con su máximas- es el de que las mujeres con muchos anillos, son ninfómanas. Como si ponerse más metal en los dedos significara que ponen también más metal en la cama. Y que ningún metal es suficiente, porque las ninfómanas tienen la mala suerte de nunca estar satisfechas sexualmente, lo cual debe ser muy frustrante.

Por otro lado, el anillo en el pulgar del hombre, nos indica que le gusta mucho la fiesta. Noche tras noche pasea su anillo pulgar por la noche y por múltiples camas. Es su signo identificatorio. Y un repelente de mujeres que buscan una relación. Si quieren evitarlas, dense una vuelta por Plaza Francia que hay para todos los talles.

Mujeres que son repelidas por los hombres pulgares son por ejemplo las meñiques iniciales. ¿Quienes son? Todas aquellas que, ya sea por regalo o por pedido, siguen usando el anillo de oro y plata con las iniciales propias en redondo o cuadrado, en el dedo meñique. No solo son muy tradicionales, sino que se niegan a pensar de otra manera. A los 15 años, cuando te lo regalan lo usas. Llegados los 16, pasas a la etapa piedras negras... La que lo sigue usando, sigue teniendo la fantasía de los 15: príncipe en caballo blanco que rescata de familia cruel y viven happily ever after. Puede pasar... o puede no llegar nunca. Una sensación parecida generan los aros de perla.

Como última diferenciación, estan las mujeres que no usan anillos "fijos", sino que de vez en cuando o para salir, se ponen alguno con una gran flor o una gran piedra. Son las mujeres más modernas, las que no siguen el camino pensado para ellas. Hacen el propio. No necesitan la estabilidad del anillo de oro, ni aferrarse al meñique inicial. No temen el pulgar anular, pero no pretenden transformarlo, toman de él lo que puede darles. Y no le tienen miedo a que si algún día llega, el anillo de oro calce en su anular.

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